Julián Andúgar Ruiz

Poeta, abogado y senador, sin duda una de las personas de mayor calado intelectual que ha dado nuestro municipio.

 

Julián Andúgar nació el 28 de septiembre de 1917 en el número 27 de la santomerana calle de San Pascual, en el seno de una sencilla familia de agricultores. Fue uno de los trece hijos del matrimonio formado por Victoriano Andúgar y Antonia Ruiz, el penúltimo de los únicamente seis −dos mujeres y cuatro varones− que lograron superar la dura infancia de aquellos años y alcanzar la edad adulta.

 

Su infancia transcurrió entre los parajes de la huerta de Santomera, donde con frecuencia colaboraba en el mantenimiento de la pequeña parcela familiar, arrendada y plantada de pimientos para la elaboración de pimentón, cuya una extensión no alcanzaba las dos tahúllas. Cursó sus primeros estudios en el aula-escuela de primaria donde los niños santomeranos de la época aprendían las reglas básicas, destacando como alumno en todo lo relacionado con la literatura y las humanidades. Dado que su familia no podía costearle estudios superiores, a los doce años ingresó como seminarista en la Orden de San Francisco de Asís; gracias a ello completó el bachiller básico en el monasterio convento de San Esteban de Cehegín y posteriormente cursó hasta tercer año de escolástica en los conventos de Orihuela y Murcia, asentando así sus conocimientos sobre métrica, poesía, humanidades y lenguas clásicas que tanto le ayudarían a sobrevivir años más tarde.

Al estallar la Guerra Civil decidió alistarse como voluntario en el ejército republicano y miembro de las juventudes socialistas; tenía entonces diecinueve años. Se graduó como teniente y entró en la contienda militar en 1938, situándose al frente del IX Cuerpo del Ejército Republicano de Valencia, con el que comandó varias escaramuzas y logró ascender a capitán. Participó en la toma y posterior defensa del Peñón de la Mata, una de las batallas más cruentas de la Guerra Civil, donde perdió la pierna izquierda a consecuencia de la metralla de un obús lanzado por la aviación enemiga. Eran los inicios de 1939 y el conflicto llegaba a su fin; curadas sus heridas, Julián fue condenado a dieciocho meses de prisión por su participación como capitán republicano.

Tras abandonar la cárcel en 1941, Julián Andúgar se instaló en Elche junto a una de sus hermanas. Allí logró subsistir

gracias a sus conocimientos de latín, que le permitieron trabajar como maestro en la academia de Vicente Ramos −quien sería su primer editor− y en el colegio de la Asunción. Comenzó además a participar en concursos poéticos, de los que ganó algunos, y a asistir a las incipientes tertulias literarias de la Alicante de la posguerra, hecho que le abriría las puertas de nuevas amistades, fundamentales para la publicación de sus primeras obras, a partir de 1945, en diversas revistas literarias como ‘Sigüenza’, ‘Verbo’ o ‘Estilo’. En 1949 publicó su primer poemario, ‘Entre la piedra y Dios’ (editorial Ifach), homenaje a Miguel Hernández, que le valió ser calificado posteriormente como «el más visible epígono del poeta de Orihuela».

Además de por su faceta literaria, Julián Andúgar destacó también por su compromiso político con el partido socialista, al que estuvo adscrito desde su juventud hasta el momento de su muerte. Formó parte de la generación de poetas e intelectuales que promovieron las libertades democráticas en España, lo cual le supuso tener que soportar no pocas presiones, innumerables detenciones y alguna que otra noche en el calabozo; a consecuencia de ello solicitó una excedencia y pasó dos años en Francia (Burdeos y Pau, 1961 y 1963). Ya de vuelta, en 1972, decidió matricularse en Derecho en la Universidad de Murcia, logrando licenciarse brillantemente como abogado en 1976. Un año después, con el fin de la dictadura franquista, el comienzo de la Transición y la convocatoria de las primeras elecciones democráticas, el PSOE le presentó como senador por la provincia de Alicante. Consiguió ser el candidato más votado de toda la circunscripción; sin embargo, Julián Andúgar falleció a consecuencia de un infarto el 13 de septiembre de 1977, apenas tres meses después de recoger su acta de senador. Su cuerpo yace en el cementerio de La Aparecida, localidad en la que

vivía su hermano Victoriano, a escasos kilómetros de su Santomera natal, junto al campo y la montaña a los que tantos versos dedicó en sus primeros poemas.

Ya con su primer poemario en la calle, empezó a preparar unas oposiciones para el Ministerio de Justicia, consiguiendo la plaza en 1952. Liberado de la docencia, pudo viajar por toda España y parte de Europa, yendo muchas veces de tertulia en tertulia poética. Por entonces cierra dos poemarios en los que llevaba tiempo trabajando, recopilados bajo el título de ‘La soledad y el encuentro’ (Rialp, 1952); ese libro le abriría las puertas de la crítica nacional y le valió un accésit del prestigioso Premio Adonáis. Tras una estancia de cuatro años en Madrid como oficial de la Audiencia Nacional, la dimensión poética de Andúgar se definió, y de ello es muestra su tercer libro, ‘Denuncio por escrito’ (Ágora, 1957), y el cuarto, ‘A bordo de España’ (Joaquín Horta, 1959), ganador del Premio Acento. Posteriormente ganaría uno de los concursos poéticos del Café Santos, con ‘Carta a Monique’, así como el Premio Homenaje a Cuba, con ‘El vaya, vaya’. Ya de manera póstuma se publicó su quinto poemario, ‘El cancionero del sitiado (Instituto de Estudios Alicantinos, 1977), quizá su trabajo de mayor altura, que ahonda en una reflexión histórica más culta y diseccionadora. Después incluso, durante los años ochenta, se sucedieron diversos homenajes a su trayectoria de mano de grandes artistas como Sánchez Bautista, quien realizó una gran antología sobre su obra poética (Editora Regional de Murcia, 1981), o José María Galiana, quien musicalizó genialmente algunos de sus poemas en el disco ‘Naranja y limón’ (1986).

 

(Biografía extractada de www.julianandugar.es)

LOS DATOS CLAVE

  • Nació es Santomera el 28 de septiembre de 1917 y falleció en Alicante el 13 de septiembre de 1977.

  • Combatió en el bando republicano durante la Guerra Civil, llegando a ser nombrado capitán; perdió la pierna izquierda por un obús, motivo por el que algunos amigos le llamaría años después ‘el Cojo de Santomera’. 

  • Finalizado el conflicto, fue condenado a dieciocho meses de cárcel; recuperada la libertad, se instaló en Elche, donde trabajó como maestro gracias a los conocimientos de latín y humanidades que adquirió durante sus años de seminarista. En 1952 logró plaza con funcionario del Ministerio de Justicia y en 1976 lograría licenciarse brillantemente como abogado.

  • En 1945 comienza a publicar sus obras poéticas en diversas revistas literarias; en 1949 vería la luz su primer poemario, ‘Entre la piedra y Dios’. Luego llegarían ‘La soledad y el encuentro’ (1952, accésit del Premio Adonáis), ‘Denuncio por escrito’ (1957), ‘A bordo de España’ (1959, Premio Acento) y, ya de manera póstuma, ‘El cancionero del sitiado (1977). José María Galiana musicalizó genialmente algunos de sus poemas en el disco ‘Naranja y limón’ (1986).

  • Comprometido políticamente con el PSOE desde su juventud, formó parte de la generación de intelectuales que promovieron las libertades democráticas en España. Se presentó a senador en las primeras elecciones democráticas posfranquistas y logró el candidato más votado por la provincia de Alicante.

  • Como homenajes de Santomera, da nombre a una de las principales avenidas y al instituto decano de la localidad.

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