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Embalse de Santomera

Rambla Salada y el embalse de Santomera

Humedal del Ajauque y Rambla Salada (Lugar de Interés Comunitario)

El Humedal del Ajauque y Rambla Salada se localiza dentro de los términos municipales de Abanilla, Fortuna, Santomera y Molina de Segura. Fue declarado Lugar de Interés Comunitario (LIC), aprobándose inicialmente el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales en 1998, y, posteriormente, en el año 2000, Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). El paisaje protegido tiene una extensión de 1.632 hectáreas, recorriendo de norte a sur unos 12 kilómetros a lo largo de la rambla de Ajauque y, de oeste a este, unos 4 kilómetros correspondientes al ramal de Rambla Salada.

El LIC Humedal del Ajauque y Rambla Salada se encuentra en su totalidad incluido dentro de la cuenca de Rambla Salada. Constituye una zona de descarga de aguas fundamentalmente subterráneas, dentro de una cuenca mayoritariamente agrícola. Además de las aguas subterráneas, el LIC recibe aguas a través de un complejo sistema formado por ramblas y humedales. Dentro de los límites del LIC se encuentran dos de los mayores criptohumedales de la Región de Murcia: el saladar de Ajauque y el saladar de Derramadores de Fortuna. Otra zona húmeda del LIC la constituye el embalse de Santomera, que, a pesar de no ser un humedal natural, tiene un importante papel en el ciclo biológico de diversas especies animales. El sistema pertenece a la unidad hidrogeológica del acuífero cuaternario de Fortuna. No obstante, recibe aguas también del acuífero de los Baños de Fortuna, que pertenece a la unidad hidrogeológica homónima, situada justo al norte de la primera, que es el que proporciona las aguas termales que manan en el balneario.

Se puede decir que el sistema nace en los Baños de Fortuna, donde se le conoce como rambla de las Contiendas. Cuatro kilómetros aguas abajo, confluye con la rambla que drena los llanos del Contiendo y la pequeña cuenca del Sanel, y unos 800 metros más abajo, con la rambla del Baño, que procede del humedal de Derramadores y de la Cañada de Miraflores. Aguas abajo del trasvase, la rambla de Ajauque contacta con la zona de descarga del humedal de Ajauque y, finalmente, confluye con Rambla Salada en el estrecho que da paso a las colas del embalse de Santomera. En cuanto a Rambla Salada, nace en las proximidades de la localidad de Fenazar, en el término municipal de Molina de Segura, aunque en el LIC solo se incluye su último tramo, un poco antes de su paso por el paraje conocido como La Hoya de los Rayos, donde se cruza la rambla con el canal del Trasvase Tajo-Segura.

En el LIC es posible distinguir tres partes bien diferenciadas: zona de cabecera o de recogida de aguas, zona de tránsito y zona de descarga. La zona de recogida de aguas se corresponde con el extremo norte del LIC, donde la rambla de Ajauque confluye con diversas ramblas y zonas húmedas situadas en los alrededores. En cuanto a la zona de tránsito, tiene una configuración eminentemente lineal y la conforman, por un lado, la rambla de Ajauque y, por otro, el ramal correspondiente a Rambla Salada. Ambas ramblas se unen en el tercio inferior del LIC y sus aguas son almacenadas por el embalse de Santomera, que puede ser considerado como la zona de descarga de dicho sistema.

Geología y geografía

El LIC Humedal del Ajauque y Rambla Salada se emplaza en la cuenca miocena de Fortuna, en el límite entre las unidades externas e internas del dominio bético, entre elevaciones de escasa entidad, alcanzándose la máxima altitud en el Cerro del Tale, con 246 m.s.n.m. Se trata de una zona de escasa pendiente y drenaje difuso, receptora de descargas laterales y subterráneas, que da lugar a un criptohumedal asociado a ramblas que mantienen un nivel de humedad alto y constante, con algunas zonas encharcadas permanentemente, situado sobre una amplia llanura aluvial y el acuífero cuaternario de Fortuna. La zona está formada principalmente por margas, areniscas y yesos neógenos o cuaternarios. Estos materiales blandos, unidos al régimen de precipitaciones torrenciales, provocan un paisaje acarcavado en las zonas más áridas, debido a los procesos erosivos. Las grandes formaciones de yesos se caracterizan por desarrollar procesos exokársticos. Por otra parte, la zona es cruzada por la falla Fortuna-Mula, de carácter profundo, origen de la surgencia termal de los Baños de Fortuna. Otro de los principales elementos de interés en el sistema asociado a esta falla es la presencia de afloramientos de rocas volcánicas relacionados con procesos de vulcanismo reciente. Se trata de fortunitas, rocas volcánicas extrusivas de tipo lamprófido y color negro, que aparecen en pequeños cabezos volcánicos situados en los alrededores y el interior del LIC. Los afloramientos de rocas ígneas en la zona son el resultado de la erosión de antiguas chimeneas volcánicas inyectada a través de los materiales miocenos (margas, arcillas y conglomerados), sobre los que produce un metamorfismo de contacto debido a las altas temperaturas, causante de sus particulares características mineralógicas y petrológicas.

El paisaje en la cabecera del sistema está caracterizado por cauces fluviales, barrancos y vaguadas, encajadas entre conglomerados y margas. En el tramo medio, los cauces son más amplios y menos encajados, con laderas acarcavadas. Aguas abajo de la confluencia de las ramblas del Ajauque y del Baño, el paisaje es propio de llanura de inundación, con pendientes escasas o nulas, solo roto por los cauces de las ramblas y los barrancos. Este humedal es de carácter subsuperficial con laderas suaves y tendidas, de pendientes moderadas, más abruptas al encajarse sobre los materiales yesíferos del Cabezo de Pernard. En este sector destacan los relieves volcánicos de los Cabecicos Negros, tanto por su valor paisajístico como geológico. Finalmente, en la confluencia de la rambla de Ajauque con Rambla Salada, justo al inicio del embalse de Santomera, predominan los cauces y llanuras de inundación con márgenes de poca pendiente en la margen derecha y más escarpados en la margen izquierda. Específicamente, el entorno Rambla Salada está formado por un cauce de aguas permanentes hipersalinas, con la margen derecha excavada en yesos y la margen izquierda, en relieves margosos y conglomerados.

Salinidad, flora y fauna

Rambla Salada es conocida desde la antigüedad por la alta salinidad de sus aguas y cauce, debido al origen geológico del área fundamentalmente sedimentario de origen marino. Dos tipos de sales son características: el yeso y la sal común o halita. Actualmente, su nivel de salinidad (70- 80 gr/l) es el doble del agua del mar Mediterráneo (35 gr/l). La principal singularidad de la fauna y flora radica en estar adaptada a las extremas condiciones de salinidad y también a las de aridez, pues nos encontramos en una de las comarcas con mayores temperaturas y menor nivel de precipitaciones de toda Europa. La vegetación característica del lugar son los matorrales halófilos de salicornia y almarjo, las estepas yesíferas de escobilla, quebrantaollas y cambrón, y halófilas de acelga salada y los mayos, el tarayal (Tamarixboveana) y la vegetación sumergida del cauce, donde aparece una la Ruppia maritima. Esta vegetación sumergida y la elevada salinidad del agua han creado las condiciones adecuadas para que aparezcan unas treinta especies distintas de escarabajos acuáticos acostumbrados a vivir en las ramblas del sureste de la península ibérica. Estos invertebrados y algunas algas son el principal recurso alimenticio de las aves acuáticas que se observan en el embalse y en Rambla Salada. La cigüeñuela, avoceta, tarro blanco, chorlitejo patinegro, focha, flamenco común y ánade real son las aves que se pueden observar con más facilidad en época reproductora; es decir, en primavera y verano. En otoño e invierno son característicos el zampullín cuellinegro, el porrón común, el cormorán grande, garza real, garceta común, archibebe claro, andarríos grande y un largo etcétera.

En las salinas de Rambla Salada encontramos una antigua explotación salinera de interior que inició sus trabajos a principios del siglo XIX y se abandonó en 1960. En ellas se pueden observar elementos como el almacén de la sal, las balsas almacenadoras y las charcas cristalizadoras. El entorno de las salinas, en Fortuna, ha sido declarado Bien de Interés Cultural como lugar de interés etnográfico. El yacimiento salinero no lo constituye solamente las salinas, ya que fue más frecuente el uso histórico de la sal que de forma natural cristalizaba en el cauce, conociéndose como «sal pellejuna», por la forma de costras adheridas al suelo, que hoy día son aún visibles en otra Rambla Salada próxima, la de Albatera, en la provincia de Alicante.

Un enclave de interés arqueológico

La riqueza arqueológica y paleontológica del entorno de la Rambla Salada y el embalse se evidencia en el gran número de yacimientos y afloramientos localizados tanto en la parte santomerana como en la de Fortuna. Aguas arriba del pantano, se conocen testigos pétreos de antiguos arrecifes coralinos del Mioceno, cuando el paraje formaba parte de un entorno marino. En ellos y otros puntos de la rambla es común encontrar fósiles de moluscos, corales, peces y algas. Asimismo, en diferentes puntos de ambos márgenes de la rambla y de los cabezos aledaños, encontramos un cuantioso número de vestigios arqueológicos de época prehistórica, principalmente talleres de sílex, materia prima que abunda en el cauce y alrededores, en ocasiones con una calidad óptima para la talla de herramientas líticas. La abundancia de este material explica la presencia humana en este territorio desde al menos el Paleolítico medio, en época de los neandertales. Estos talleres son lugares donde se trabajó el sílex recogido en la misma rambla y, a veces, se talló en el mismo lugar del afloramiento. Son yacimientos superficiales que en ocasiones tuvieron una función mixta; es decir, en ellos se realizaron tanto actividades de manufactura de herramientas como otras actividades relacionadas con la caza y subsistencia de estos grupos prehistóricos. Se han documentado restos de todas las fases del Paleolítico, así como del Neolítico, y posiblemente también se utilizase este emplazamiento como lugar de abastecimiento por parte de los habitantes de los poblados del Malnombre, la Mina y el Balumba. Aunque la mayor parte de los yacimientos se localizan al aire libre, con más de una veintena de talleres inventariados, también se conocen vestigios en diversas cuevas y abrigos del cercano paraje de los Ásperos, destacando el abrigo de la Capilla y la cueva de la Ventanica, entre otros sitios repartidos desde las colas del pantano hasta la Cañada Perdida.

Paraje predilecto para el ocio en la naturaleza

El paraje natural de la Rambla Salada y el embalse de Santomera se encuentra habilitado para el desarrollo de diversas actividades deportivas y de ocio en el medio natural. Existe una red de caminos y senderos señalizados que permite recorrer todo el entorno y disfrutar de magníficas vistas del pantano y de la fauna aviar. Del mismo modo, se dispone de cómodos accesos al paraje, con un área recreativa en la zona de la presa desde la que parten los diversos itinerarios que se pueden realizar. Entre ellos, destaca el sendero PR-MU 82 FMRM, que parte del albergue y transcurre a lo largo de casi siete kilómetros a través del cabezo de los Ásperos, alcanzando parte del Paisaje Protegido del Humedal de Ajauque y Rambla Salada.

Se trata, en definitiva, de un lugar predilecto para disfrutar de actividades al aire libre, con una singularidad y riqueza patrimonial excepcional. Todo ello, unido a los atractivos que ofrece el cercano Coto Cuadros, sitúa esta zona como una de las de mayor potencial para gozar de la naturaleza y la cultura en la Región de Murcia.

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