Fiestas patronales de Santomera
Las fiestas patronales de Santomera, en honor a Nuestra Señora del Rosario, concentran su mayor actividad desde la segunda mitad de septiembre hasta la primera semana de octubre. El programa combina tradición y ocio con propuestas pensadas para todas las edades e intereses: conciertos y espectáculos, atracciones para el público infantil, deporte, gastronomía, diversión y religión sacan a la calle a miles de vecinos y visitantes a lo largo de tres semanas. Entre las actividades más destacadas se encuentran cada año el pregón y el chupinazo que dan inicio al programa, el Festival de Folklore, Sanvino, la Feria Gastronómica y del Vino de Santomera, las celebraciones del Día del Ayuntamiento, conmemoración del aniversario de la segregación municipal, el Bando de la Huerta, los conciertos y convivencias que tienen lugar en la Zona Güertana y El Polvorín o la procesión con la imagen de la patrona.
Fiestas de Moros y Cristianos
Declaradas de Interés Turístico Regional, son una de las celebraciones de moros y cristianos más antiguas y destacables de la Región. Surgieron de manera espontánea en 1979, gozaron de una enorme expansión inicial y, tras superar momentos de cierta recesión, en los últimos años experimentan una nueva etapa de esplendor. Bajo el paraguas de la Junta Central, la fiesta gira en torno a cinco comparsas con identidad propia: Moros Almorávides, Caballeros y Damas del Ampurdán, Contrabandistas del Mediterráneo, Yonud Hijos del Desierto y Piratas Berberiscos. Encuentran sus días centrales a lo largo de las últimas semanas de junio, durante las que se ofrecen desfiles, verbenas, espectáculos y actividades culturales y lúdicas para todos los públicos; el gran desfile, acto central, congrega a miles de participantes y espectadores a través de la avenida Juan Carlos I, al ritmo de marchas moras y cristianas, luciendo trajes espectaculares y una puesta en escena que combina historia, emoción, color y alegría. Para mantener vivo el vínculo festero, antes, en invierno, se celebra el Medio Año, con convivencia, pasacalles y una cena de gala.
Semana Santa
Tradición, cultura y fe se aúnan en la Semana Santa de Santomera, una de las celebraciones con mayor arraigo histórico y social del municipio, cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XVIl o principios del siglo XVIII, cunado comenzaron a procesionar los primeros pasos. En la actualidad, se cuentan quince, agrupados en doce cofradías, todas ellas al abrigo del Cabildo Superior, entre los que destacan, por el fervor que suscitan y su valor artístico, el Cristo Yacente (‘la Cama’), la Virgen Dolorosa, el Cristo del Rescate, Nuestro Padre Jesús Nazareno, San Juan, los Cristos del Calvario y del Silencio, La Purísima o el Cristo Resucitado. El calendario se inicia con el pregón de Semana Santa y distintos viacrucis, que sirven de antesala a la bendición palmas del Domingo de Ramos y a los desfiles procesionales que se suceden el Jueves Santo (tres en total: dos en Santomera y otro en El Siscar), el Viernes Santo y el Domingo de Resurrección.
Fiestas patronales de El Siscar
Cada verano, El Siscar se viste de gala para celebrar una variada multitud de actos en honor a su patrona, Nuestra Señora de los Ángeles. Se trata de unas fiestas populares a la antigua usanza, caracterizadas por la unión y una alta participación que comienza desde la base, pues, aunque cuentan con la colaboración del Ayuntamiento, están directamente organizadas por una comisión vecinal que se renueva año tras año.
A menudo, el programa de actividades se despliega durante más de un mes, aunque alcanza mayor concentración en su recta final, entre los últimos días de julio y los primeros de agosto, buscando la proximidad con el 2 de agosto, día de su patrona, la Virgen de los Ángeles. Suele comenzar a mediados de junio, con la apertura de la cantina ubicada en el recinto de fiestas, que se convierte en centro de referencia de la localidad durante estas semanas, y con un campeonato de fútbol sala que nació en los ochenta y desde entonces ha visto pasar ya a docenas de jóvenes deportistas de todo el municipio y los alrededores.
Con la llegada de julio, los fines de semana empiezan a deparar distintas propuestas para todos los gustos y edades, marcadas casi siempre por un denominador común: la alta participación. Porque si por algo destacan estas fiestas es precisamente por eso: por ser capaces de aglutinar a todo un pueblo, y a un buen número de visitantes, en torno a un programa entrañable y tradicional, sin grandes espectáculos de relumbrón, que prima por encima de todo la convivencia. Exhibiciones y competiciones deportivas, entre las que se hace un hueco destacado también la Carrera Popular de El Siscar, disputada por primera vez en 2014 (con competiciones para todas las categorías de base y distancia absoluta de 5 kilómetros sobre circuito urbano), se combinan con otras propuestas culturales y lúdicas.
La primera gran velada gira habitualmente alrededor de la gala de presentación de las reinas de las fiestas, de normal acompañada por el pregón y una verbena animada por la actuación de alguna orquesta. De sábado a sábado, el siguiente se celebra la gala de coronación, a partir de la cual se suceden oportunidades diarias para la diversión. En esa semana grande suelen tener lugar la tarde juegos populares, noches de convivencia entre peñas, la tradicional cena de homenaje a la tercera edad y la cena popular, rutas senderistas con reparto de pan con aceite, chocolatadas y concursos de postres o el día de las atracciones infantiles. Son jornadas muy siscareñas, pero abiertas con agrado a la asistencia de visitantes, circunstancia que toma especial relevancia en la juventud con el desfile de carrozas, plato fuerte del sábado final.
Y así se llega al domingo que pone fin a las fiestas patronales de El Siscar, el más cercano al 2 de agosto, ya sea anterior o posterior, cuando todas las atenciones se centran en la Virgen de los Ángeles, a la que ya antes se le ha rendido tributo a través del Quinario. En su honor se celebran una gran alborada, un pasacalles, una santa misa y la procesión que recorre las calles de la localidad que pone colofón a la programación.
La Comisión de Fiestas, formada por un grupo de vecinos y vecinas que varía cada año por designación de sus anteriores integrantes, se encarga de diseñar el programa y de organizar todos los actos. Para ello, se apoya en el Ayuntamiento de Santomera, que aporta medios humanos, materiales y también económicos. No obstante, parte importante de la financiación necesaria para llevar a cabo las fiestas patronales de El Siscar se recauda a través de colectas, aportaciones particulares y determinadas actividades celebradas a lo largo del año e impulsadas igualmente por la propia Comisión.
Durante los meses de verano, y de manera destacada a lo largo de las semanas que duran las celebraciones en honor a la Virgen de los Ángeles, el recinto de fiestas de El Siscar se convierte en el centro neurálgico de la localidad. Aunque algunas de las actividades programadas se extienden a otras localizaciones, como el teatro, el centro cultural o las propias calles, es aquí donde se concentran la mayor parte, aprovechando su escenario, su amplitud y también la cercanía de las instalaciones deportivas. La apertura de la cantina, a principios del verano, le da vida constante a la plaza, en cuyo entorno tienen lugar la inmensa mayoría de propuestas, como verbenas y espectáculos, las cenas de convivencia, las galas de presentación y coronación de las reinas.
Puedes consultar la última programación de las fiestas patronales de El Siscar haciendo clic aquí.
Fiestas patronales de La Matanza
A caballo entre los últimos días de agosto y los primeros de septiembre, La Matanza de Santomera rinde honores a su patrona, la Virgen de la Fuensanta. Se trata de unos festejos sencillos y tradicionales, que fortalecen los lazos de unión de una comunidad que reside disgregada en distintos barrios; convivencias, actividades lúdicas y religiosas destacan en el programa que cada año diseña la Comisión de Fiestas encargada.
Las fiestas patronales de La Matanza de Santomera se remontan al año 1975, cuando tuvo lugar la construcción de la ermita en la que se venera a la Virgen de la Fuensanta, ubicada en lo más alto del barrio de la Almazara. Desde sus inicios, se han caracterizado por ser unas celebraciones sencillas, humildes y tradicionales, aunque en las últimas décadas se han incorporado actividades lúdicas que gozan de gran popularidad entre los moradores del Campo de la Matanza y de otras localidades vecinas.
El programa se inicia el penúltimo o el último domingo de agosto con la romería de la Virgen de la Fuensanta, posiblemente la actividad más multitudinaria de todas; en la actualidad, transcurre por las calles de La Matanza, aunque durante años tuvo como punto de partida la iglesia parroquial de Santomera. El regreso de la patrona a su ermita se suele celebrar con el posterior reparto de paella, rifas y atracciones infantiles. Será esta la primera de las distintas convivencias vecinales que tendrán lugar en la plaza de la Ermita, donde se habilita servicio de cantina, hasta la conclusión del programa.
Veladas de música y baile, la cena de homenaje a la tercera edad o los trasnochadores repartos de migas, sardinas o pan casero con aceite sirven de excusa perfecta para disfrutar en buena compañía de la refrescante brisa de las últimas noches estivales. En esta línea, sigue gozando de especial atracción la gala de coronación de las reinas, seguida normalmente de una verbena. La juventud también cobra protagonismo en la discomóvil que no suele faltar y, de manera destacada, en el desfile de carrozas, donde hacen gala de imaginación en el intento de conseguir los mejores disfraces.
Noches de cine, monólogos o revistas de variedades van dando forma al resto del programa, muy centrado en torno a la Virgen de la Fuensanta, que vuelve a salir en procesión el primer domingo de septiembre como colofón, antes del lanzamiento del castillo de fuegos artificiales que pone fin a las fiestas.
Cada año, un grupo de vecinos y vecinas se pone al frente de la Comisión de Fiestas, encargado de darle forma al programa y de organizar las distintas actividades, siempre en colaboración destacada del Ayuntamiento de Santomera.
En el punto más alto del barrio de la Almazara, se ubica la ermita de la Virgen de la Fuensanta. Tanto el interior del templo como, de manera especial, el recito que la rodea, se convierten en el escenario de la mayor parte de las actividades programadas. Una cantina y los típicos puestos ambulantes se encargan de que no falte nada.
Puedes consultar la programación completa de las últimas fiestas patronales de La Matanza haciendo clic aquí.
Fiestas del Calvario
Aunque humildes en la actualidad, las fiestas del Calvario son entrañables y, seguramente, las más antiguas del municipio. Impulsadas año tras año por un grupo de vecinos, algunos ya tristemente desaparecidos, han atravesado por distintos momentos a lo largo de los últimos años. Sin embargo, siempre se han mantenido fieles en su apuesta por agradar a un sector muy concreto de la población: la infancia.
Las fiestas del Calvario, en tiempos pasados tan importantes en Santomera como las patronales del Rosario, se celebran en torno al 14 de septiembre. Esta fue la fecha que la Iglesia fijó para oficiar la Exaltación de la Santa Cruz, si bien para los santomeranos es el día del Cristo del Calvario –que tampoco se dice Santísimo Cristo de la Sangre, como corresponde a su verdadera advocación piadosa–.
El origen y motivación de la fiesta de Exaltación de la Santa Cruz es antiquísimo. Según datos hagiográficos antiguos, el año 615, en guerra Persia y el Imperio de Oriente, Cosroes II, rey de los persas, tomó la ciudad santa de Jerusalén y se llevó la Cruz que sostuvo a Jesús Crucificado. Heraclio, emperador de Constantinopla, pidió la paz a Cosroes II, pero este, envanecido con sus victorias, respondió que concedería la paz cuando el emperador y todos sus vasallos cristianos renunciaran a Jesucristo y adorasen al Sol.
Los cristianos se ofrecieron a Heraclio para derramar la última gota de sangre en defensa de su fe. Dispuesto el ejército y tomando una milagrosa imagen de Jesús, el emperador alentó a los soldados a dar su vida por Cristo, Hijo de Dios verdadero…Vencidos los persas, su nuevo rey, Siroes, hijo de Cosroes II, suplicó la paz a Heraclio ofreciendo entregar la Cruz de Cristo que durante catorce años habían retenido los persas en la ciudad de Cresifón.
La sagrada Cruz fue llevada en triunfo a Constantinopla y recibida por el pueblo con ramos de olivo y velas encendidas; posteriormente Heraclio la restituyó, llevando él mismo la sagrada carga hasta el Calvario y entregándosela al patriarca de Jerusalén en presencia de multitud de cristianos llegados de todas partes para honrar la Cruz del Señor… Sucedió esto el 14 de septiembre del año 629 y la Iglesia designó este día para solemnizar la Exaltación de la Santa Cruz, el mismo día que tradicionalmente se festeja en Santomera al Cristo del Calvario.
Es posible que la fiesta del Calvario sea la más antigua de Santomera. La tradición cristiana de los santomeranos –sin remontarnos a tiempos anteriores a la invasión árabe– se afianzó con los repobladores que trajo a estas tierras Jaime I de Aragón, según sugieren escritos de Comontes –obispo de Cartagena (1447-1458)– tomando referencias del año 1366.
Sabemos que con el rey aragonés marchaban monjes de la Orden de la Merced, fundada por el propio Jaime I y San Pedro Nolasco el año 1218. Esta orden, en principio llamada de Santa Eulalia, rendía culto especial a la figura de Cristo Crucificado, como aún podemos observar en templos que atienden los mercedarios.
Si tenemos en cuenta que lo primero que edificaban en los asentamientos cristianos era la ermita, es lógico pensar que aquellos repobladores de Santomera, al construir su primer lugar de culto –para nosotros, el primitivo Calvario–, lo dedicaran a Cristo Crucificado, devoción propia de la Orden de la Merced, y tomaran el día de la Exaltación de la Santa Cruz para celebrar la fiesta de su Cristo de la Sangre. Algo similar al cercano pueblo de Santa Cruz, también de viejas raíces cristianas, que celebra la fiesta de su patrono, el Cristo de la Expiración, el día 14 de septiembre.
El 14 de septiembre, fecha significativa para la cristiandad, se consideró siempre importante en las fiestas del Calvario. No obstante, muchos años los actos más relevantes, tanto religiosos como cívicos, se han celebrado el domingo siguiente a esa fecha, bien que los santomeranos consideran este día como del Cristo del Calvario, aunque la Iglesia lo tenga designado, desde hace siglos, a la Exaltación de la Santa Cruz.
Es conveniente recordar que estas tradicionales fiestas son de todos los santomeranos, porque existe la creencia errónea de que corresponden exclusivamente al barrio del Calvario. No es así. Son viejas fiestas de Santomera que, en principio, organizaban los vecinos del barrio de Zarandona (antiguo nombre del barrio) con la colaboración de todo el pueblo, siguiendo el legado de sus antepasados que las consideraban muy suyas… Después y hasta el presente, siguen siendo los vecinos del Calvario quienes coordinan todo cuanto concierne a las fiestas, incluso a la ermita, y gracias a sus esfuerzos y sacrificios, dignos de alabanza y agradecimiento, se mantienen estos festejos históricos que dan renombre a Santomera.
Francisco Cánovas Candel
Revista ‘La Calle’ nº 93, octubre de 2010
Encorsetadas por las festejos patronales de La Matanza y, muy especialmente, por las de Santomera, las fiestas del Calvario han ido perdiendo relevancia con el transcurrir del tiempo. De manera particular, han cedido terreno conforme se han ido expandiendo en el calendario, y en intensidad, las que la localidad santomerana celebra en honor a la Virgen del Rosario. Hasta finales del pasado siglo, gozaban de enorme popularidad actos como el partido de solteros contra casados o una divertida yincana, esperada con ansia por la juventud del momento. Sin embargo, actualmente presentan un formato reducido y muy centrado en tres propuestas permanentes:
- La romería con el Cristo del Calvario.
- Fiestas infantiles. Con hinchables y talleres, normalmente en las plazas del Corralón y del Vivero.
- La procesión y la traca. Una misa de campaña en la plaza de Santa Isabel suele preceder a la procesión con la imagen del Cristo del Calvario por las calles del barrio y al posterior lanzamiento de la tradicional traca aérea.
Puedes consultar la programación completa de las últimas Fiestas del Calvario haciendo clic aquí.

